miércoles, 13 de abril de 2011

Egolandia


Como acostumbro hacer a diario, entré a mi cuenta de Facebook. No había ni una sola publicación interesante, parecía que nadie tenía nada para decir hasta que me topé con cuatro fotos. Cuatro fotos de una mujer practicándole sexo oral a su pareja. Quedé atónita frente a la pantalla intentando encontrar una explicación a lo que mis ojos veían.
Facebook, al igual que el resto de las redes sociales, es un fenómeno muy reciente; sin embargo, existen infinidad de teorías sobre su uso y consecuencias. Hay quienes dicen que esta red social no muestra más que lo que superficialmente somos; lo que considero verdad: cada uno pinta su autorretrato en esta gran red que llamamos Internet. Facebook es un espejo de nuestra realidad. Entonces, si podemos elegir entre lo que mostrar de nosotros y lo que no, ¿por qué la mujer en cuestión tuvo la necesidad de compartir esas fotos y de violar su intimidad? Nadie la amenazó ni la obligó a hacerlo. Su acción fue totalmente libre. Simplemente aprovechó los medios que tiene a su alcance para exhibirse.
La exhibición es una forma de crear la imagen que queramos de nosotros mismos y gritársela al mundo. Y, desgraciadamente, en la sociedad de hoy, quien no tiene al menos un perfil en Internet, no es normal. ¿Cuál es el sentido de una red social? ¿Tener una vida aparte de la real; poseer un yo-social virtual y otro de carne y hueso; escondernos tras una pantalla; aumentar nuestro ego; tener cientos de "amigos" con los cuáles nunca tuvimos un encuentro personal? ¿No estaremos frente a razones muy patéticas? Toda red social es un instrumento para medir la popularidad y aceptación de las personas, no es casualidad que solamente Facebook tenga más de 500 millones de usuarios en todo el mundo.
Vivimos en la era del narciso aislado. Necesitamos de una red social para que nuestro ego se mantenga en forma, pero sin tener contacto real. Cuánto más lejos estemos de las personas y más cerca nos encontremos de nosotros mismos, más felices somos. Postmodernos e individualistas que aman la relatividad y se jactan de su amoralidad, son los más fanáticos de Facebook. Necesitan publicar desde sus idas al baño, hasta las fotos de las relaciones sexuales que practicaron esta misma mañana. Facebook es nuestro ego en su forma más tangible, y por eso lo adoramos. Bienvenidos al nuevo parque de diversiones: Egolandia.

Eugenia Ladra.

sábado, 26 de febrero de 2011

Contradicciones

Iba caminando por las calles de Ciudad Vieja cuando de repente unas voces agitadas llamaron mi atención. Resulta que un almacenero y su clienta estaba teniendo una calurosa discusión. Todo terminó cuando ella dijo:

-¿Vo' conocé la leye?
-Pero pará...- dijo el comercieante intentando suavizarla.
-¿¡VO' CONOCÉ LA LEYE!? ¡Porque a tu empleada le vo a rompé la cara!

Eugenia Ladra

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Superman ataca

Según Umberto Eco, la sociedad de masas se divide en apocalípticos (crítica marxista) e integrados (visión académica norteamericana de los ‘60). Para los apocalípticos, el término “sociedad de masas” refiere a la homogeneidad. En cambio, los integrados consideran que el mismo término es sinónimo de igualdad y participación. ¿Cómo se sostiene la sociedad de masas? ¿Cuáles son los elementos que unen a ésta sociedad? La cultura de masas, es decir, los productos que todos consumen y los valores que predican los medios de comunicación.
La cultura de masas permite tener a la Gioconda en un almanaque, para colorear, o en la cocina de tu casa junto a la heladera. La imprenta, la fotocopiadora y todos aquellos elementos que permitan la reproducción, funcionan como masificadores del arte, de la cultura. La “cultura alta” ahora es masa. La “cultura baja” nunca dejó de ser masa. Todo es masa. Todos están integrados, hasta los apocalípticos. Hasta Umberto Eco, el que afirmaba que “La cultura de masas es la anticultura” , termina siendo masa.
“Superman no aparcará nunca su coche en una zona prohibida ni organizará nunca una revolución” . Es verdad, Superman es un ciudadano ideal. Pero, ¿para quién? Superman fue un personaje masivo en Estados Unidos, para luego expandirse por el mundo. En serie para adultos y jóvenes; en caricaturas para niños. En cómics, en posters, en películas, en toallas. Superman ataca.
Este superhombre (sin hacer referencia al concepto nietzscheano, sino a la traducción literal del nombre del personaje), tiene comportamientos característicos, y por supuesto, no casuales. Superman se caracteriza por su fuerza y poderes, por su musculatura y su atractivo físico. Nada es imposible para él, todo está a su alcance.
Dentro de la vida del superhéroe, se encuentra Luisa Lane, una mujer enamorada de Superman, pero que al mismo tiempo rechaza a Clark Kent, la identidad que utiliza Superman para moverse entre los humanos. Si Superman y Kent son la misma persona, ¿porqué Lane prefiere al superhéroe? Kent es humano (o al menos representa a uno), y como tal es capaz de cometer errores, de romper algunas reglas, de tener personalidad. Sin embargo, Lane se enamora de Superman porque es un hombre dedicado a la sociedad y no a sí mismo, un héroe que no pierde tiempo filosofando, cuestionando y mucho menos siendo apocalíptico. Superman es el modelo de integración del que habla Eco.
Clark Kent personifica lo que los lectores son, Superman personifica lo que los lectores quieren ser. Y eso es lo que le sirve al sistema. Aunque todavía me pregunto desde una óptica apocalíptica, ¿por qué la comida favorita de Superman no es un cuarto de libra con queso a tan sólo $35 en el McDonald`s más cercano?
Kent, como ya mencioné, es el reflejo social en la historia de Superman. Es un hombre común, que no llama la atención, que obedece a los parámetros sociales más mínimos. Es responsable, y a pesar de tener errores, es un ciudadano ejemplar. Trabaja, es limpio, se viste adecuadamente. Un ejemplo de integrado, al igual que Superman, pero representado como un cable a tierra. La ecuación es simple: nadie puede ser como Superman, todos pueden ser como Kent. Kent es lo más cercano a Superman, por ende, imitando a Kent, nos parecemos más a Superman.
¿Porqué Superman es tan masivo? ¿Es sólo una cuestión económica o tiene realmente un trasfondo ideológico? Que un producto de la cultura de masas sea masivo, ¿implica igualdad?
La cultura de masas está íntimamente relacionada con la sociedad de consumo. Sin consumo no existe la cultura de masas, ya que esta última se basa en la compra por parte de las personas de elementos, tales como: cultura, pensamientos, arte, entre otros. Entonces, según la división que realiza Eco, ¿es la cultura de masas positiva o negativa?
Entre las críticas que realizan los apocalípticos a la cultura de masas, se pueden encontrar discursos relacionados con la homogeneidad. Es decir, si la gran mayoría de las personas ven un programa de televisión, utilizan una prenda de ropa y escuchan la misma música, la heterogeneidad propia de las culturas y nacionalidades queda cubierta por un manto superficial y consumista que no discrimina. Este hecho se encuentra relacionado con la idea que la cultura de masas son un conjunto de gustos impuestos a la sociedad como consecuencia de intereses económicos. Se le dice a la sociedad lo que deben desear, dejando de lado todo gusto y estética personal.
Además, los apocalípticos mencionan el acto de nivelar y en algunos casos banalizar mensajes culturales “altos”. Por ejemplo, ya no sorprende a nadie que un programa de televisión pase de hablar sobre una obra de arte a un chisme de la farándula. Esto lleva a unir las diferentes culturas que nada tienen en común. Este tipo de acontecimientos pueden relacionarse en una mirada superficial con la igualdad de información, pero, desde mi punto de vista, se están confundiendo cosas que no tienen punto de relación, que se encuentran completamente alejadas y en un intento de fusionarlas, cada sector pierde su esencia.
Por otra parte, existen argumentos que defienden la cultura de masas. Según los integrados, la cultura de masas impone igualdad social en el ámbito de las comunicaciones, de la información, del consumo y de la vida pública. Este suceso esta conexo a que en la actualidad todas las personas reciben información gracias a los medios masivos de comunicación; sin embargo, cuando la cultura de masas no existía, la cultura “baja” estaba excluida y no recibía ningún tipo de inserción social. Por lo que se concluye que la cultura de masa unifica a los individuos y pone en jaque diferencias sociales injustificadas.
Continuando con el ejemplo de la Mona Lisa, se podría afirmar que la cultura de masas ha dado la posibilidad que una familia de clase media, pueda tener una copia de la pintura colada en el living de su casa. Sin embargo, me pregunto: si esa pintura no estuviera en el living, ¿significaría un cambio en sus vidas? ¿Realmente aprecian la obra de arte? Si en lugar de esa copia de la Gioconda, hubiera un cuadro paisajístico, ¿sería diferente para la familia?
Por último, los integrados afirman que la homogenización del gusto es muy positiva en ciertos aspectos. Para eliminar diferencias sociales, y dar un sentido de pertenencia a cada región o país es necesario eliminar contrastes económicos y culturales.
Expuestos los diferentes argumentos de las partes encontradas, me pregunto: ¿la cultura de masas trae consigo igualdad? Desde mi punto de vista considero sumamente positivo que todas las personas tengan acceso a la información, a la cultura, a diferentes pensamientos y al arte. Sin embargo, existe una realidad latente que se reduce a la falta de educación. Por más que una persona tenga frente a sus ojos una obra magnífica, sino la sabe apreciar porque no conoce su historia o su autor, la igualdad no va a existir, porque una persona con educación la va a disfrutar mucho más que aquella persona que no tiene conocimiento. Debemos brindar las herramientas, pero también debemos incluir el manual de instrucciones.
Al mismo tiempo, considero que la igualdad no debe ser sinónimo de homogeneidad. Podemos todos tener la misma posibilidades y también tener el mismo poder de elegir, de ser diferentes y estar orgullosos de ello. No podemos someternos a pensar igual que el resto, debemos ser críticos y tener nuestra opinión de los acontecimientos. Si nos dejamos influenciar por los medios, no seremos más que marionetas del sistema, no seremos más que imitadores de Superman.
Los apocalípticos y los integrados son posturas sumamente extremistas, y sobran los matices medios. Para entender los fenómenos de la sociedad es necesaria tal separación, sin embargo, en la vida real, en la práctica y no en la teoría, no podemos ser ni apocalípticos ni integrados. Nos podemos afirmar que un individuo es una botella de agua vacía esperando ser llenada. Los medios nos pueden influenciar, pero no manejan nuestra vida. Tampoco podemos decir que los medios son totalmente inocentes, porque están manejados por alguien, y ese alguien tiene una ideología y también dinero en juego.
Busquemos un equilibrio. Seamos críticos de los medios, los teorizadores y de nuestros pares. Todos tenemos intereses y la cultura de masas no es la excepción.

Eugenia Ladra

lunes, 25 de octubre de 2010

Libertad, ¿ficción o realidad?


Al tener que expresarme sobre la libertad, inmediatamente retumba en mi cabeza una pregunta que creo que no podría responder, pero vale la pena plantearla: ¿existe la libertad? Desde niños, en la escuela y luego en el liceo, nos enseñan que la libertad es un derecho de los seres humanos, intransferible e inalienable. Nos afirman que la libertad no es solo una palabra escrita en la declaración de los DDHH, sino que es un hecho. Nos dijeron que se priva de libertad a los que cometen delitos, como el peor de los castigos. Y nos repitieron una y otra vez que el héroe de nuestra Patria se trasformó en tal por luchar por la independencia y libertad nacional. Sin embargo, todo aquel discurso escolar se derrumba cuando un golpe de Estado abofetea la democracia, y personas que no fueron invitadas, van llegando al baile.

¿Qué sucede en esos casos? Las personas que no están en cárceles, ¿continúan siendo libres? ¿Puedo elegir dejarme el pelo largo, usar una remera del “Ché”, escuchar a los Olimareños, leer a Benedetti, militar por un partido? ¿Puedo ser yo mismo? ¿Puedo ser libre?

Pero también hay que pensar desde la perspectiva opuesta. Nos pueden prohibir que cantemos una canción, pero podríamos repasar su letra en nuestro interior una y otra vez. Pueden censurar la prensa, sin embargo, las ideas seguirían latentes. Nos pueden obligar a cortarnos el pelo con prolijidad, pero cada vez que nos miremos en el espejo sabremos que lo que llevamos es sólo un disfraz. También nos pueden forzar a seguir otros ideales y a adorar a otros líderes; pero nadie puede hacer que estemos convencidos en nuestro interior de lo que decimos ni de las autoridades respetadas.

En el libro de George Orwell, “1984”, el autor plantea la situación determinada de Winston. Winston es el personaje principal y se encuentra en un conflicto interno debido a que sus pensamientos no coinciden con los de sus gobernantes. Pero el problema no radica allí, sino en que sus gobernantes son autoritarios. A través de la ciencia ficción y la distopía, el autoritarismo que presenta Orwell es extremo y la libertad no es más que una palabra. “(…) la palabra libre aún existía en neolengua, pero sólo se podía utilizar en afirmaciones como «este perro está libre de piojos», o «este prado está libre de malas hierbas». No se podía usar en su viejo sentido de «políticamente libre» o «intelectualmente libre», ya que la libertad política e intelectual ya no existían como conceptos y por lo tanto necesariamente no tenían nombre.”[1]

Orwell muestra, a través de profundas metáforas, lo que regímenes totalitarios han querido lograr. Los escenarios que se exhiben en “1984” no se encuentran tan alejados de la realidad. La humanidad ha tenido que soportar autoritarismos tales como los fascismos y el stalinismo, los cuales no han llegado al extremo de vigilancia y no-libertad presentados en Oceanía (potencia donde se desarrolla la novela), auque la distancia entre la ficción y la realidad no es muy amplia. Aquí la pregunta radica en si regímenes tan poderosos como los que se han vivido no han sido tan radicales como en la ficción debido a la falta de tecnologías. Si actualmente una potencia entrara en conflicto interno, en dictadura o en autoritarismos, y existiera un líder, un Gran Hermano, ¿se utilizarían telepantallas[2], neolengua[3] y habitaciones 101[4]?

Durante todo el correr del libro se mantiene el concepto de libertad como un hecho a pesar de las duras condiciones en que vive Winston. Pequeños instantes de libertad, tales como escribir en contra del Partido en un diario íntimo; conocer una mujer; mantener relaciones sexuales[5]; y alquilar una habitación sin telepantallas fuera de la ciudad, son en cierta forma, la salvación (y al mismo tiempo la condena) del personaje. Inclusive por momento se leen frases como “Dentro de ti no pueden entrar nunca.”[6], llevando a pensar en que la libertad si existe y cada uno es dueña de ella en su interior.

En la totalidad del libro se defiende la idea de que todo lo que poseemos tiene la posibilidad de ser trasformado y vulnerado: nuestras pertenencias, nuestra vestimenta, nuestro modo y calidad de vida, e inclusive nuestro cuerpo. Sin embargo, podemos ser dueños de nuestro pensamiento. Si bien existen formas en que nos pueden persuadir a pensar de otra forma (como los medios de comunicación, la opinión de nuestros pares o familiares y nuestra educación), cada persona tiene la posibilidad de ser fiel a sus creencias, al menos sólo en su pensamiento; y esa es la libertad más importante que tenemos.

Sin embargo, como era predecible, un día Winston cae en manos del Partido. Es encarcelado y torturado. A pesar de ello, no lo matan. Quieren que primero crea en lo que predica el Gran Hermano y el Partido, quieren que este convencido de la filosofía del Ingsoc, y luego, en el ápice de su adoración: asesinarlo. Y al final, Winston muere. Se rinde ante las garras ideológicas del Partido. Cree en el Gran Hermano, en lo que siempre aborreció.

“Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano”[7]. Con estas palabras finaliza el libro y derrumba toda la teoría antes expresada. Winston es privado de su libertad hasta que disfruta de ello. ¿Allí vuelve a ser libre? Cuando se encuentra convencido, en el lugar que quiere y disfrutando de su no-libertad, ¿es libre? Quizás sea por ello que en ese instante es asesinado, por ser libre en un lugar donde la libertad no es más que una palabra.

Orwell deja en sus lectores una ambigüedad en cuanto a la libertad. En las situaciones más extremas la libertad puede estar en nuestro interior o puede que ni siquiera allí este a salvo. ¿La libertad depende del gobierno de turno? ¿La libertad depende del resto? ¿O sólo de cada uno? Yo puedo ser libre porque elijo vestirme de una forma, pero si decido no usar ropa, inmediatamente me encarcelan. ¿Eso es libertad? ¿O es sólo un trozo de la torta?

Por otra parte, Aldous Huxley en su libro “Un mundo feliz” propone, al igual que Orwell, un mundo colmado de ciencia ficción donde todos sus habitantes son condenados a una inocente e ilusoria felicidad. Los recién nacidos[8] son expuestos durante sus horas de sueño, a repetidas grabaciones donde aparecen explícitos los mensajes que quiere cultivar el Estado: “Los niños Alfa visten de color gris. Trabajan mucho más duramente que nosotros, porque son terriblemente inteligentes. De verdad, me alegro muchísimo de ser Beta, porque no trabajo tanto. Y, además, nosotros somos mucho mejores que los Gammas y los Deltas. Los Gammas son tontos. Todos visten de color verde, y los niños Delta visten todos de caqui. ¡Oh, no, yo no quiero jugar con niños Delta! Y los Epsilones todavía son peores. Son demasiado tontos para...”[9] “Los vestidos viejos son feísimos. Nosotros siempre tiramos los vestidos viejos. Tirarlos es mejor que remendarlos, tirarlos es mejor que remendarlos, tirarlos es mejor...”[10] A este fenómeno se le llama <<enseñanza a través del sueño>>.

Estos cientos de niños no eran concientes de la hipnotización que el Estado les realizaba por intereses económicos, sociales y políticos. Al igual que en “1984”, los hacían adorar a un líder al cual nunca habían visto, lo que aseguraba un orden total durante largos años. Los ubicaban en “peldaños sociales”, donde algunos eran mejores que otros, y otros eran peores que nada; pero con la idea fija de que todo son necesarios para la comunidad, y por lo tanto nadie puede revelarse, sólo debe limitarse a cumplir su función, ya que no sabe hacer nada más que lo que le tocó.

Entonces me pregunto, ¿somos libres cuándo no somos concientes que se nos está privando de la libertad? Estas personas no estaban al tanto que habían sido interferidas en su niñez. Pensaban que sus pensamientos eran propios de su cabeza y que se encontraban en lo cierto, porque el resto de la comunidad estaba de acuerdo y todos vivían felices en su burbuja. En tal caso, ¿es correcto decir qué esas personas se sentían libres aunque no lo fueran? Y sino hubiesen sido intervenidos en su niñez por el Estado, ¿hubiesen sido vírgenes en su pensamiento? ¿Acaso no se bautiza a millones de niños sin saber su voluntad? Nunca es tarde para creer en algo, pero a veces es demasiado temprano para hacerlo. Un niño que crece respondiendo a una determinada religión está condicionado a que en un futuro la elija por haberse iniciado en la misma. ¿Es eso libertad?

Por otra parte, la libertad también es coartada cuando el Estado elige a que grupo pertenecen los recién nacidos. Pueden ser los tontos Epsilones, o los mejores Alfas. Logran que los niños vivan en grupos para eliminar su individualidad. Este sistema de castas no permite bajo ningún concepto movilidad social, y promueve la obediencia al mejor. Cada casta tiene deberes fundamentales para la sociedad, y con ese discurso nadie intenta rebelarse, por que la suma de cada uno forma un todo perfecto e ideal. Un Gamma se dedica a reproducir las células, sin embargo, no tiene la menor idea, y tampoco le interesa, de donde salen las sustancias que utiliza para su trabajo o quien fabricó la vestimenta que lleva puesta. Su mundo es su trabajo.

El sistema también promueve que los individuos se encuentren rodeados de personas pero emocionalmente solos. Las relaciones amorosas deben ser rápidas y sin la intervención de emociones fuertes. La infidelidad es común y aceptada. Al mismo tiempo, las personas no tienen familia, sus padres, como ya mencioné, no existían en verdad. Esta falsa ilusión de encontrarse en medio de un mar de personas, no es más que un espejismo de libertad donde se cree que se pueden rodear con las personas que quieren en el momento deseado. Pero un Beta nunca mantendrá una conversación con una Gamma. Entonces, ¿son ellos libres de elegir con quién relacionarse? ¿Son libres de vivir diferente? No, nacieron con mundo armado y confeccionado, pero les afirmaron que todo es producto de su libre pensamiento.

Las drogas tampoco faltan en “Un mundo feliz”. Con el fin de controlar y manejar a las masas, el soma es una sustancia que alivia los momentos de tensión o angustia. A cualquier indicio de no-felicidad el sistema recomienda que se tomen unos gramos de soma y la felicidad volverá al instante. Ni siquiera se permite sentir. El soma elimina cualquier tipo de sensación y emoción. Sentirnos angustiados o nerviosos es un hecho que lo consideramos normal y cotidiano, ¿pero qué sucedería si nos proporcionaran drogas para eliminar todo sentido? Y si la persona desea ingerir esas drogas para sentirse “feliz”, ¿está siendo libre?

Por último, en “Un mundo feliz”, uno de los personajes principales, cuestionando al sistema le dice a su amiga: “¿No te gustaría tener la libertad de ser feliz... de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera de todos”[11]. Quizás la libertad sea subjetiva. Cada persona tiene su propio concepto e imagen de libertad, y también sus propias experiencias, con o sin ella. Pero inclusive lo que cada persona piensa de la libertad está reducido a sus pensamientos, su educación, sus vivencias. La libertad es libre. La libertad tiene un rostro diferente por cada espejo en que se mire.

Eugenia Ladra. 2010.



[1] George Orwell. “1984”, Los principios de la neolengua. Página 329.

[2] Pantallas ubicadas en casas, lugares de trabajo y calles para vigilar los sonidos y las acciones que las personas realizan durante todo el día.

[3] “Neolengua era la lengua oficial de Oceanía y fue creada para solucionar las necesidades ideológicas del Ingsoc o Socialismo Inglés.” Página 328.

[4] Habitación de castigo para presos políticos. La tortura consiste en investigar al preso y tener conocimiento de su fobia más insoportable. La habitación 101 contiene “lo peor del mundo” para cada individuo, por lo que su contenido varía con cada persona.

[5] El Partido prohibía mantener relaciones sexuales por placer. El único objetivo para ellas era el de reproducir la especie.

[6] George Orwell. “1984”. Página 319.

[7] Ibidem. Página 327.

[8] Las personas no eran generadas por un padre y una madre, sino por una célula expuesta a múltiples pruebas que la obligan a dividirse en pequeñas células. De allí salían cientos de gemelos sin padres naturales y reales. Niños al servicio del Estado, de Ford (su Dios, el cual nadie a ha visto), de todo el cuerpo social.

[9] Aldous Huxley, “Un mundo feliz”. Página 28

[10] Ibidem. Página 42.

[11] Aldous Huxley, “Un mundo feliz”. Página 68.

domingo, 19 de septiembre de 2010


La Cantatrice Chauve

miércoles, 7 de julio de 2010

Jet Set/2

Mientras contaba monedas para subirse al gusano manzana se dio cuenta que le gustaba comerse las uñas. Tiro las monedas y decidió que su próxima misión iba a ser conseguir ese esmalte asqueroso que impide que personas como ella se coman las uñas. No sabía donde conseguirlo, cuánto le iba a costar, ni si le iba a hacer algún efecto; pero al menos iba a intentarlo. Mientras caminaba por la calle advirtió que las dos farmacias por las que ya había pasado se encontraban cerradas, y pensó que quizás era un complot, que quizás había alguien en la tierra a quién le interesaba que ella se comiera sus uñas. Además se percató que las calles estaban vacías, pero no quiso distraerse más, y continuó su camino. Luego de varias cuadras se encuentra con un mendigo durmiendo en una puerta.

Primero lo toca con el pie. Nada.

Lo sacude con una patada voladora que había aprendido cuando fue cinturón rosado en karate. Nada.

Saca un escarbadientes de su bolsillo izquierdo y lo pincha. Nada.

Abre un vino en caja y se pone a tomar a su lado haciendo el ruido evidente de cuando alguien que nunca toma vino en caja, lo hace por primera vez. Nada.

Entonces se pone nerviosa y comienza a comerse las uñas. Es allí cuando el mendigo salta de su cartón-bed y se la queda mirando asombrado. Ella deja de comerse las uñas, pero no por la mirada opresiva le mendigo, sino porque lo reconoce inmediatamente. Era Paulo Coelho. Impresionada, ella saca “El Peregrino” de su cartera y le pide un autógrafo. Coelho decidió dejar de lado el tema de las uñas, ahora tenía la oportunidad de cagar alguien y lo la iba a dejar pasar. Le firmó el libro e inmediatamente le ofreció un mensaje para que continuara su camino. Ella aceptó e inconcientemente sacó su monedero. Pausadamente y con un aire de seudo intelectualidad, le dijo: -Cuando camines por un sendero desconocido, siempre...siempre niña, sigue a tus pies. Ella, mientras intentaba descifrar la profunda frase de su ídolo, continuó su camino en busca del esmalte.

Eugenia Ladra.

Jet Set/1


Sujetaba fuertemente un cuchillo con su mano derecha. Se escuchaba un tango melancólico de fondo. Sus lágrimas caían lentamente por sus mejillas. Tenía las manos sucias y ganas de terminar de una vez. Odiaba tener que cortar las cebollas, pero sino cocinaba, nadie comía. Sin embargo, ese día fue diferente, ese día se cansó. Tiró el cuchillo a la mierda, se arrancó el delantal floreado que tanto detestaba y salió corriendo a la calle con una mueca de heroísmo en su cara. Cuando se percató que la gente la observaba misteriosamente decidió eliminar aquella mueca que la había hecho sentir tan bien, para volver a su insípida cara. En el momento en que volvió a ser una persona normal, la gente se aburrió y volvió a mirar hacia el piso.
Una vez fuera de su casa no sabía hacia donde ir, entonces decidió tomar un ómnibus, el primero que arribara a la parada. El afortunado fue un 121.
Se sentó al lado de un punk que escuchaba en sus ariculares a Madonna y llevaba bajo el brazo un libro de autoayuda. Poco a poco ella veía como al punk se le iba corriendo el delineador cuando una lágrima se quería asomar. Es que el punk estaba escuchando la canción “Like a virgin”, su preferida. Pero como ella no estaba como para consolar punks doloridos física y psicológicamente, decidió cambiarse de lugar.
Al fondo, en el último asiento se encontraba una anciana aparentemente fanática de Harry Potter. Una bufanda de Gryffindor, obviamente amarilla y bordo, envolvía su frágil cuello, y una clara cicatriz resaltaba en su frente. Un rayo estaría marcado por el resto de los tiempos en su cara. Fue así como Nubel Cisneros se enamoró de ella.
Luego de ver como Nubel y la anciana del rayo se besaban las frentes, cambió nuevamente de lugar. Esta vez estaba Sanguinetti concentrado en un espejo mientras se depilaba desprolijamente las cejas. Ella lo miró extrañada, y él le dijo con una voz algo cambiada: -Es a propósito nena, le da un look “hippongo”. Ella, cautivada por su discurso, sacó un espejito y una pinza de cejas y lo comenzó a imitar. Pero toda esa calma se interrumpió cuando un tipo en el fondo gritó: -yo no tengo pincita, y la depilación es para todos y con todos. En ese mismo instante, Nubel dejó de besarle el rayo a la vieja y le pidió amablemente que bajara la voz, que depilarse la cejas no era un tema de lluvia o sol. El otro se puso tan rabioso que detrás de él salió una perra de tres patas que hizo que dos mujeres se bajaran del ómnibus muy asustadas. En ese momento Sanguinetti que se había aburrido de tanto drama comenzó a cantar un viejo hit mientras le guiñaba un ojo a la del rayo. -Abarajame la bañera, nena...


Eugenia Ladra.

lunes, 28 de junio de 2010

Había tenido alguna lejana vez, grandes proyectos e ilusiones. Su imaginación viajaba sobre los años donde se veía a ella misma introduciéndose en las misteriosas calles de París, o en un café escribiendo en un papel muy arrugado su primer libro. Pero eso no pasó, ella creció en un pueblo donde se aburría, y su imaginación se iba marchitando día a día, minuto a minuto. Fue así que descubrió a los libros. Al principio era solo un pasatiempo, luego se convirtió en un viaje barato para escapar de ese pueblo, y más adelante, en su locura. Pasaba largas horas hundida en aquellas páginas donde encontraba su consuelo. Una mañana despertó y entendió que ya no tenía hambre de verduras, ni de carne, sino de libros. Y fue así como empezó a ingerir libros. También los tomaba, el agua ya no saciaba su sed. Mas tarde llegó la noche entre libros y libritos, y creyó que tampoco necesitaba dormir, ni soñar, que tenía sus libros para todo eso, y decidió dormir libros.
Pasaron días, semanas y meses. Ella se tornó ojerosa, sucia, su pelo se dividía entre piojos y grasa. Su piel tenía manchones y su boca un gusto a seco. Sus huesos marcaban su silueta, escondida debajo de trapos agujereados. Sus uñas era lo único que cuidaba, temía arañar algún libro. Había sido olvidaba, su familia prefería no nombrarla en los almuerzos del domingo; y en las fotos de sus amigos donde estaba ella, se habían hecho quemaduras con un cigarrillo sobre su extraña cara. Pero a ella no le importaba, sabía que sus lecturas diarias eran mejores que toda esa porquería de amigos y familia, donde se hacían regalos obligados para fechas como navidad.
Una mañana comenzó a leer un libro que según su titulo no iba a ser muy interesante, pero decidió no prejuzgar y emprendió con la primer frase. Cuatro horas después lo había terminado y se encontraba tendida en su cama llorando desconsoladamente. Nunca le había pasado con ninguno de los otros libros que había leído, ellos solo le gustaban o no le gustaban, pero nunca la emocionaban. Ella misma se sorprendió con lágrimas en sus ojos, ya que al perder el apetito y el sueño, también había pensado que sus emociones habían desaparecido, pero comprobó que no.
Ese día no leyó más. No sabia que hacer, estaba perdida. No encontraba nadie a quien contarle lo sucedido, ni nadie con quien llorar. Hasta que decidió escribir. A su recuerdo solo venían historias que ya habían sido escritas. Pero en un momento unas palabras vinieron tan rápidamente a su mente que no puedo controlar su mano: “Había tenido alguna lejana vez, grandes proyectos...”

Eugenia Ladra.
Entre barrotes sucios pensó,

¿quién juzga a la justicia?




Eugenia Ladra.

Quiero

Quiero querer!
Quiero caminar sin rumbo ni brújulas!
Quiero que Cerati me haga una guiñada!
Quiero que el chocolate se regale en las calles!
Quiero que Cortázar siga escribiendo!
Quiero que se culpe al culpable!
Quiero que se le de afecto al afectado!
Quiero que los cuentos se cuenten!
Quiero que las canciones se canten!
Quiero que los libros sean libres!
Quiero que mis ideas sean hechos!
Quiero mi mano en una bolsa de semillas!
Quiero olor a tierra mojada!
Quiero atardeceres lentos!
Quiero volar sin azafatas!
Quiero que Tom se coma a Jerry!
...
Minuto
a
minuto
nos
fuimos
haciendo
esclavos
del
tiempo…

"Vivimos en un mundo

dónde nos escondemos

para hacer el

AMOR,

aunque la

VIOLENCIA,

se practica a plena

luz del día".

John Lennon

miércoles, 24 de marzo de 2010

El día en que nací no podía dormir. No me había requerido ningún esfuerzo salir del vientre de mi madre, a pesar de lo cómoda que allí me sentía. Sin embargo, el jueves trece de febrero de 1992 decidí que ya era tiempo de madurar y enfrentarme al mundo. Asi que a las 11.10 horas de la mañana del jueves empecé a ser Eugenia.

Estaba en mi mejor momento, nada menos que estrenando mi vida, cuando siento que mi madre comienza a acariciarme la nariz y a hamacarme para que me duerma. ¿Dormir? ¿Cuando había estado nueve meses encerrada en mi vieja habitación? No; definitivamente no.

Dado que mi madre entendió el mensaje, comenzó a contarme una historia muy interesante sobre una niña.

- Había una vez - dijo – una pequeña salió de la panza de su madre. Sus padres vivían en Montevideo, por lo que ella también viviría allí sus próximos siete años. Allí iría a la Escuela Grecia, se armaría de muchos amigos, tendría una tortuga de mascota y sospechas de ser adoptada.

Luego que pasaron esos años donde la niña vivió en Montevideo, sus padres decidieron emigrar a México, ya que una crisis azotaba al país. Primero fueron ellos solos, por lo que a la niña la dejaron viviendo con su abuela, en un pequeño pueblo llamado Nueva Palmira, en el departamento de Colonia. A la niña le encantaba vivir con su abuela en aquel lugar tan libre, donde los niños podía andar en bicicleta, ir hasta el almacén de la esquina solos y por sobre todo andar descalzos.

Un día, sus padres volvieron para llevarla con ellos a Guadalajara, una ciudad de comida picante, acento extraño y siete millones de habitantes. Durante ocho meses aquella niña conoció lugares extraordinarios, se deslumbró con murales enormes y también tuvo miedo. Tuvo miedo del smog. Alguien le había dicho que en México había mucho smog, y cuando se acordaba tenía miedo de respirar contaminación.

Cuando la niña y sus padres volvieron a su país natal, se separaron. Su padre volvió a Montevideo, mientras la niña y su madre iban rumbo a Nueva Palmira. Allí la pequeña retomó sus estudios, conociendo otros nuevos amigos y otras nuevas costumbres. La niña siempre recuerda su primer día de escuela, cuando era el “bicho raro” y una compañera se acercó y en secreto le preguntó: ¿Cuál es el himno en Montevideo?

Poco tiempo después su madre volvió a viajar a México, y la niña entristeció. Pero tiempo después entendió que “lo que no mata, fortalece” , y la niña dejó de ser niña.

Cuando se percató había comenzado el liceo y se había transformado en adicta a Harry Potter. Le siguieron más libros, y entendió que le encanta la literatura. Más tarde descubrió su gusto por el cine y la música, por los abrazos y el teatro.

Cuando finalizó el liceo, la niña no tan niña, comunicó que quería comunicar. Entonces comenzó a estudiar Comunicación. Así fue que una profesora como tarea pidió una presentación sobre cada uno, y la niña no tan niña, comenzó: “El día en que nací no podía dormir”.

Eugenia Ladra.


jueves, 18 de marzo de 2010


Me dijeron que tenía que hacer un discurso, pero tengo un gran problema: no tengo nada para decir. Como no soy ni política ni alguien que acostumbre a dar discursos en público por diversión o profesión, tengo muy poca experiencia en este tema de la oralidad.

También me dijeron que debía comenzar con una introducción, que supongo que es ésta que estoy diciendo ahora. Ésta es la introducción. Y creo que la introducción tendría que ir terminando. La introducción terminó acá.

Esta parte vendría a ser el desarrollo de este discurso, aunque no se si llamarle asi, por que un discurso tendría que tener un tema determinado, y a este (no se como llamarlo, porque un discurso no es) es justamente eso lo que le falta. Convengamos que ya tiene una introducción y estamos en el desarrollo. Tampoco vamos tal mal. Pero me complica eso del tema. Un discurso sin nada para decir, es complicado.

Pensé en terminar el desarrollo acá, pero tiene que ser mas largo, sino va a parecer que no estoy diciendo nada. Y hacer un discurso para no decir nada no tiene mucho sentido.

Me pregunto que se cree la gente que habla en público y no tiene nada para decir, que parlotea mucho, pero no apunta a nada en concreto. Me revienta esa gente. Si no tienen nada para decir que se callen. O al menos que no sean tan atrevidos de hacer un discurso.

Por suerte ya aclaré que esto no es un discurso, si no me estaría contradiciendo. No es un discurso porque no tiene un tema.

No me parece nada mal que la gente hable sin tener algo especifico para decir. Peor sería que se queden callados. Las personas tienen que atreverse a expresarse, porque hay que tener en cuenta que no todos tienen algo para decir, y no podemos ser tan egoístas de pedir que no hablen a aquellos que no se les ocurra nada para contar. Hay que entender, no todos pueden. Hay que ser inteligente para hablar y encima comunicar algo.

Por mi parte, sigo escribiendo y sigo sin saber que decir. A veces siento que no digo nada, aunque quizás sea solo una impresión.

No se que piensan ustedes, pero cuando no hay nada para decir siento que el desarrollo del discurso se hace mas largo. Creo que el desarrollo podría ir terminando acá. Si, es lo mejor. El desarrollo termina ahora. Listo, ahora empezó el final. Esto es el comienzo del final. Acá está terminando el comienzo del final y está empezando el desarrollo del final. Es medio complicado, así que lo dejo por acá. No entiendan mal, el discurso no se termina, se termina la parte en que explico lo del final.

Me cuesta un poco hablar y no decir nada, no es ninguna pavada déjenme decirles, y menos cuando no se sabe que decir en público y solo se habla de eso: de que no hay nada para comunicar. Esto me hace cuestionar por qué elegí esta carrera, pero mejor no entrar en detalles porque ahí estaría diciendo algo y empecé este discurso (¿o cómo llamarlo?) con la idea de no decir nada, con la esperanza de que no supieran ni mas ni menos después de escucharme. Y creo que lo logré.

Eugenia Ladra.

jueves, 12 de noviembre de 2009


Existe una abertura misteriosa
entre tus labios.
Se asoma una penumbra
y miles de mariposas
vuelan cerca de tus ojos...



Eugenia Ladra.

martes, 27 de octubre de 2009


Se deben haber dormido con una sonrisa torcida en la cara; o quizás deben estar brindando con copas de cristal el saber que el pueblo uruguayo los extraña y hasta parece que les da lugar para una segunda visita. Porque acá somos todos solidarios, y además tenemos mala memoria, pero no hay que preocuparse, es un síndrome general. En realidad, ¡no hay país como Uruguay!

Y así estamos, con la justicia a nuestros pies, pero como buenos orientales le agradecemos y la despedimos, sus servicios no son solicitados.

Mientras escribo enojada, familias desarmadas planean irse del país que no supo entender, del país que se queda en el discurso y olvida los hechos, del único país que le dice sí a la mentira y no a los derechos.

02:30 del 26 de octubre de 2009.

Eugenia Ladra.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Dialéctica barata..


Envolvés con tu palabrerío, y todos quedan satisfechos.

Tenes tu razón, pero no la mía.

Respetá los límites; no cruces a mi vereda si yo no invado la tuya.

Puedo escuchar tu libertad, pero no la puedo entender.

Tengo mis ideas. Vos un título. Aunque no lo creas tenemos el mismo valor.

No te equivoques, las arrugas no son sinónimo de sabiduría.


Eugenia Ladra.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

martes, 8 de septiembre de 2009


DÍA 1
Despierto. Intento moverme, no puedo. Estoy acostada sobre un piso frío y me duele la espalda. Quiero saber que me impide el movimiento, no puedo. Solo veo un cielo gris y buitres que esperan ansiosos su fresco alimento.

DÍA 2
Despierto. Un dolor punza mi cabeza. No puedo pensar, ni siquiera llorar. Me lastima.

DÍA 3
Despierto. El dolor se agravó. Los buitres vuelan cada vez más cerca. El cielo se oscurece levemente y comienza a hacer frío. Veo una hormiga solitaria detenerse a mi lado.

DÍA 4
Despierto. Veo un charco espeso a mi alrededor de mi propia sangre. Siento un agujero en mi cabeza; siento el frío y también el miedo.

DÍA 5
Despierto. Siento hambre, tengo la vista nublada y los pensamientos confusos. Veo más hormigas. Son rojas y se pierden entre mi sangre. Algunas se ahogan en ella. Pobrecitas, tan pequeñas.

DÍA 6
Despierto. Siento hormigas caminando sobre mi cabeza dolorida. Muchas hormigas. El frío penetra en mi cuerpo y me estremece.

DÍA 7
Despierto. Una hormiga camina a mi lado sosteniendo una pequeña masa. No sé que es; sólo veo que es gris. Gris intenso.

DÍA 8
Despierto. Más hormigas siguen el mismo camino de la primera, con trozos similares de la misma masa. Tengo náuseas. Desprendo un líquido amarillo de mi boca que se mezcla con la sangre coagulada.

DÍA 9
Despierto. Segundo a segundo siento puntadas que atraviesan mi frágil cráneo.

DÍA 10
Despierto. Las hormigas crecieron. Están gordas. Se nutren de la masa gris.

DÍA 11
Despierto. Las hormigas toman trozos cada vez más grandes de la masa gris. Mis sentidos mueren. Ya no veo; no distingo del rojo de las hormigas y del negro del cielo. No oigo; el silencio es tenso y malicioso. Mi boca sedienta tiene gusto a seco. El olor a nada me inunda. Solo el tacto funciona. Deslizo mis dedos por el piso áspero del lugar que no conozco y viví desde siempre.

DÍA 12
Despierto. Las hormigas terminaron la masa gris porque están buscando más alimento. Pobrecitas, tan pequeñas.

DÍA 13
No despierto.

Eugenia Ladra.

jueves, 6 de agosto de 2009

Mi Emily..


Hace ya algún tiempo que no se ha levantado. Está inmóvil y con la misma ropa desde entonces: traje negro, camisa, corbata, medias desteñidas y algo rotas por sus uñas descuidadas.
Cuesta acercársele sin expresar muecas de asco. Su pelo está pegajoso y grasoso; se pueden ver pequeños insectos asomándose por su traje o por debajo de su cuerpo. Su piel está fría y áspera, como una piedra.
Está tieso.
Se abre la puerta; rechina. El ruido muere en el silencio de la noche. La casa está oscura, al igual que sus ojos.
Se acerca lentamente, con pasos suaves, como si no lo quisiera despertar. Destiende un poco la cama.
Él, quieto.
Ella se queda pensativa, admirándolo. Está hambrienta de su sexo, de su sabor a seco, de su olor repugnante. Lo mira, se acerca; lo vuelve a mirar deseando mezclar sus dedos con el cabello de aquel hombre. Un hilo de saliva se desliza lentamente por el aire hasta la sábana amarillenta. Se limpia con su lengua y siente su propio aliento de mosca.
Cierra los ojos. Le comienza a abrir la camisa más apresurada, más torpe. Sus manos se pierden entre su amplio pecho una vez más, cumpliendo los pasos de la ceremonia rutinaria. Sus uñas se clavan ferozmente en el cuello del hombre.
Gime.
Lo besa en la frente por última vez y camina tranquila hacia la puerta; dejando al muerto descansando en paz.


Eugenia Ladra.

viernes, 8 de mayo de 2009


Robin Hood, ¿era comunista?

jueves, 7 de mayo de 2009

tura, tura, tura..


(...) Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas. En uno de sus libros, Morelli habla del napolitano que se pasó años sentado a la puerta de su casa mirando un tornillo en el suelo. Por la noche lo juntaba y lo ponía debajo del colchón. El tornillo fue primero risa, tomada de pelo, irritación comunal, junta de vecinos, signo de violación de los deberes cívicos, finalmente encogimiento de hombros, la paz, el tornillo fue la paz, nadie podía pasar por la calle sin mirar de reojo el tornillo y sentir que era la paz. El tipo murió de un síncope, y el tornillo desapareció apenas acudieron los vecinos. Uno de ellos lo guarda, quizá lo saca en secreto y lo mira, vuelve a guardarlo y se va a la fábrica sintiendo algo que no comprende, una oscura reprobación. Sólo se calma cuando saca el tornillo y lo mira, se queda mirándolo hasta que oye pasos y tiene que guardarlo presuroso. Morelli pensaba que el tornillo debía ser otra cosa, un dios o algo así. Solución demasiado fácil. Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo. Picasso toma un auto de juguete y lo convierte en el mentón de un cinocéfalo. A lo mejor el napolitano era un idiota pero también pudo ser el inventor de un mundo. Del tornillo a un ojo, de un ojo a una estrella... ¿Por qué entregarse a la Gran Costumbre? Se puede elegir la tura, la invención, es decir el tornillo o el auto de juguete. (...)

Julio Cortázar.

jueves, 23 de abril de 2009

Sopa de letras


¿Qué haría Girondo si tuviera a La Maga a su lado? ¿La tiraría al vacío? ...no lo creo. Pero ella se iría hipnotizada detrás de la misma mariposa que después de un aleteo, desató un huracán al otro lado del mundo; donde estaba la mujer-coraza sangrando de amor por Benedetti, que no sabía de donde venía y hacia donde iba. Ahí fue donde apareció Walking Around un hombre misterioso que se hacía llamar Pepe, y me dijo a los ojos: “cultivate el balero”. Y pensar que mi cabeza se perdió rodando en las calles con Isabel Allende persiguiéndola muerta de terror porque la gallina degollada de Quiroga me estaba picoteando los sesos.

Eugenia Ladra

lunes, 20 de abril de 2009


No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo de estar conmigo!


Girondo.

Nada más hipócrita que la eliminación de la hipocresía.

Nietzsche

sábado, 18 de abril de 2009

A L G O T A N F I N O C O M O E L F I L O D E T U S I L E N C I O


Vuelvo a mentir con gracia, me inclino respetuoso ante el espejo que refleja mi cuello y mi corbata. Creo que soy ese señor que sale todos los días a las nueve.

Julio Cortázar
Ojos centrados, cíclopes. A sólo una palabra del desborde. Enamorados por sus figuras. Bocas de incendio. Sus vidas en sus manos. El deber en su mente. Adiós. Desborde. Impotencia.

Eugenia Ladra

viernes, 17 de abril de 2009

Capitulo 7 de Rayuela..



Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


Julio Cortázar.

No todo es lo que parece..



Vida eterna..



Se acercaba diariamente a la ventana de su humilde y gris apartamento para verla pasar. Odiaba los árboles de la vereda que se interponían en su cautelosa mirada. Todos los días, a las ocho en punto de la mañana, una mujer esbelta, de unos treinta años aproximadamente, y con la sonrisa más perfecta que se pueda imaginar, entraba al comercio que quedaba en una esquina muy tranquila. Unos minutos mas tarde salía con una bolsa llena de alimentos, dirigiéndose nuevamente hacia su casa.
Todos los días la misma rutina, y de esta forma, sin tener contacto alguno con la bella mujer, Benicio termino completamente enamorado, obsesionado de esa figura que ni su nombre conocía. Solo sus movimientos, como sonreía, como acomodaba su cabello, como caminaba, como simplemente actuaba cuando se sentía observada. Aunque había algo mas allá en la belleza de la mujer, mas allá del momento, mas allá de su silueta. Este regalo de la vida tenía un aura de misterio. No compartían el mismo tiempo y espacio. Observarla, implicaba un viaje al pasado, eso lo atraía y desconcertaba.
Muchas veces, Benicio en la desesperación por conocer algo mas de su vida, dejaba volar la imaginación y sentía que todo era un sueño, que él la conocía como nadie, que la tenía entre sus brazos en cualquier momento y lugar; que le pertenecía.
Su mente la alejaba de todo, del ruidoso trafico, de los tormentosos edificios y de las personas que iban por la calle como sin rumbo. Día tras día su obsesión por aquella mujer iba aumentando notablemente.
Abrió sus ojos recién despiertos, miró de reojo su reloj y saltó apresuradamente de su cama. Iba a llegar tarde a trabajar. En quince minutos estaba bajando por las escaleras de su apartamento y se percató que llovía como nunca, al mismo tiempo buscaba con la vista algún oportuno taxi.
Extendió su mano izquierda en señal de detener el amarillo vehículo. Pero alguien se le había adelantado. Alguien por el cual no solo cedería un taxi, sino la vida. Su belleza a pocos centímetros era mágica, impactante, a veces hasta miedo exprimía.
-Me dirijo al centro, no me importaría compartirlo con este temporal-dijo la extraña pero admirable mujer con una voz segura.
-Claro-contesto Benicio con simpleza.
Los días siguientes fueron como torbellinos de sensaciones. Sus encuentros eran cada vez mas seguidos e intensos. Benicio descubrió una mujer con una excelente facilidad para contarle anécdotas pasadas e historias lejanas. Una mujer que hacía el amor como nadie, haciéndolo sentir virgen en cada encuentro.
Luego de la cena, la música incentivaba un descanso. Benicio la observo dormitando, la cubrió con una manta, miró a su alrededor y un sobre desgastado en el escritorio llamo su atención. Sigilosamente fue a buscarlo. El papel se deshacía en sus manos.
“Se le otorgan veinte esclavos a las tierras de río Guadiana. 13/02/1513”. Y a continuación, confirmando el negocio, la firma de la mujer.
Lo que más impactó a Benicio no fue el poderío de su amante sino la fecha del documento. 484 años; era algo completamente imposible. Mientras trataba de buscar una respuesta lógica para sus miles de interrogantes, la mujer abría sus ojos lentamente. Se acercó con pasos suaves hacia él y le susurro con paciencia -¿Qué haces?.
Queriendo descartar todo tipo de dudas Benicio decide preguntar si ese papel que sostenía entre sus manos pertenecía a algún antepasado. La mujer sonrió y sabiendo que ya había sido descubierta, le contó con mucha brevedad su larga vida, ya que muchas historias que habían servido de entretenimiento para Benicio, eran historias de sí misma.
Su edad exacta era de 519 años, no muchos mas de los hombres que habían pasado por su vida. Gracias a una pócima que tomaba día por medio, se mantendría joven y fresca por el resto de los tiempos. Benicio estaba estupefacto, aunque todavía no había recibido la peor de las noticias.
-Tu curiosidad te ha sentenciado, nadie en este mundo de idiotas, puede saber que existe una pócima para la juventud eterna porque la tierra seria un desastre. No puedo arriesgarme a que se te escape una sola palabra aunque te traten de loco. Debo matarte. Tendrás que seguir la suerte de otros curiosos.
Los truenos que comenzaban en ese instante, opacaron las súplicas de otra víctima.

Eugenia Ladra