Envolvés con tu palabrerío, y todos quedan satisfechos.
Tenes tu razón, pero no la mía.
Respetá los límites; no cruces a mi vereda si yo no invado la tuya.
Puedo escuchar tu libertad, pero no la puedo entender.
Tengo mis ideas. Vos un título. Aunque no lo creas tenemos el mismo valor.
No te equivoques, las arrugas no son sinónimo de sabiduría.
Eugenia Ladra.
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