viernes, 17 de abril de 2009

Posmodernidad



La posmodernidad, la era actual, nuestro presente real. La época del materialismo, del consumismo, de la inmediatez, de la información, de la comunicación. Se dejan de lado los ideales, las causas, los objetivos personales, para llegar a ser el contenido perfecto para el molde universal. Nos convertimos en los voceros de los medios de comunicación, aceptando como propias sus opiniones. Somos marionetas manejadas por el dinero y el poder, y ellos nos inculcan desde nuestra llegada al mundo las reglas de juego: para triunfar y destacarse es necesario corresponder con el modelo de belleza, poseer un gran poder adquisitivo y por sobre todo, no tener tabúes ni temores de engañar al otro para conseguir lo que buscamos en el momento que lo queramos.
Vivimos la era del vacío, se busca y se premia únicamente a lo estético y superficial. Se dejan de lado los ideales y debates. Las palabras se vuelven superfluas y la moral insignificante. El mundo material es lo único que adquiere valor, aunque no hay que olvidar que es un mundo desechable. Todo se renueva, siempre se encuentra algo más eficaz y novedoso.
Caen los modelos, en nuestro presente las personas ya no leen, ya no escriben, ya no se interesan por las demás opiniones. Nadie tiene un ídolo, nadie lucha por una causa, los niños no conocen a Don Quijote. Todo se encuentra en su justa medida, con nadie que proteste. Nadie se revela, nadie sigue a nadie, cada uno por su camino, solo.
Ahora no se admira, solo existen personajes pasajeros con fecha de caducidad muy próxima, para luego ser olvidados y desplazados por futuras personalidades innovadoras, en un eterno ciclo.
Nos encontramos con el relativismo ético en su máxima expresión, aquí todo vale, la ética y la moral son sólo posturas olvidadas, existe un libertinaje moral donde todo se puede realizar, donde nada está prohibido. Ausencia de reglas, de normas, de valores, de respeto por el otro, por sí mismo. Ni la conciencia nos juzga.
Éxtasis de la comunicación, la humanidad conectada. De Cuba a Suecia; de Uruguay a Francia; del Congo a Panamá, en menos de un segundo. Nada es privado, todo se sabe al instante, todos estamos conectados en esta babel de la información.


Eugenia Ladra

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