jueves, 18 de marzo de 2010


Me dijeron que tenía que hacer un discurso, pero tengo un gran problema: no tengo nada para decir. Como no soy ni política ni alguien que acostumbre a dar discursos en público por diversión o profesión, tengo muy poca experiencia en este tema de la oralidad.

También me dijeron que debía comenzar con una introducción, que supongo que es ésta que estoy diciendo ahora. Ésta es la introducción. Y creo que la introducción tendría que ir terminando. La introducción terminó acá.

Esta parte vendría a ser el desarrollo de este discurso, aunque no se si llamarle asi, por que un discurso tendría que tener un tema determinado, y a este (no se como llamarlo, porque un discurso no es) es justamente eso lo que le falta. Convengamos que ya tiene una introducción y estamos en el desarrollo. Tampoco vamos tal mal. Pero me complica eso del tema. Un discurso sin nada para decir, es complicado.

Pensé en terminar el desarrollo acá, pero tiene que ser mas largo, sino va a parecer que no estoy diciendo nada. Y hacer un discurso para no decir nada no tiene mucho sentido.

Me pregunto que se cree la gente que habla en público y no tiene nada para decir, que parlotea mucho, pero no apunta a nada en concreto. Me revienta esa gente. Si no tienen nada para decir que se callen. O al menos que no sean tan atrevidos de hacer un discurso.

Por suerte ya aclaré que esto no es un discurso, si no me estaría contradiciendo. No es un discurso porque no tiene un tema.

No me parece nada mal que la gente hable sin tener algo especifico para decir. Peor sería que se queden callados. Las personas tienen que atreverse a expresarse, porque hay que tener en cuenta que no todos tienen algo para decir, y no podemos ser tan egoístas de pedir que no hablen a aquellos que no se les ocurra nada para contar. Hay que entender, no todos pueden. Hay que ser inteligente para hablar y encima comunicar algo.

Por mi parte, sigo escribiendo y sigo sin saber que decir. A veces siento que no digo nada, aunque quizás sea solo una impresión.

No se que piensan ustedes, pero cuando no hay nada para decir siento que el desarrollo del discurso se hace mas largo. Creo que el desarrollo podría ir terminando acá. Si, es lo mejor. El desarrollo termina ahora. Listo, ahora empezó el final. Esto es el comienzo del final. Acá está terminando el comienzo del final y está empezando el desarrollo del final. Es medio complicado, así que lo dejo por acá. No entiendan mal, el discurso no se termina, se termina la parte en que explico lo del final.

Me cuesta un poco hablar y no decir nada, no es ninguna pavada déjenme decirles, y menos cuando no se sabe que decir en público y solo se habla de eso: de que no hay nada para comunicar. Esto me hace cuestionar por qué elegí esta carrera, pero mejor no entrar en detalles porque ahí estaría diciendo algo y empecé este discurso (¿o cómo llamarlo?) con la idea de no decir nada, con la esperanza de que no supieran ni mas ni menos después de escucharme. Y creo que lo logré.

Eugenia Ladra.

2 comentarios:

  1. Me gusto !!! pero no te voy a decir porque, no te voy a decir nada, solo por seguirte la corriente.

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