Como acostumbro hacer a diario, entré a mi cuenta de Facebook. No había ni una sola publicación interesante, parecía que nadie tenía nada para decir hasta que me topé con cuatro fotos. Cuatro fotos de una mujer practicándole sexo oral a su pareja. Quedé atónita frente a la pantalla intentando encontrar una explicación a lo que mis ojos veían.
Facebook, al igual que el resto de las redes sociales, es un fenómeno muy reciente; sin embargo, existen infinidad de teorías sobre su uso y consecuencias. Hay quienes dicen que esta red social no muestra más que lo que superficialmente somos; lo que considero verdad: cada uno pinta su autorretrato en esta gran red que llamamos Internet. Facebook es un espejo de nuestra realidad. Entonces, si podemos elegir entre lo que mostrar de nosotros y lo que no, ¿por qué la mujer en cuestión tuvo la necesidad de compartir esas fotos y de violar su intimidad? Nadie la amenazó ni la obligó a hacerlo. Su acción fue totalmente libre. Simplemente aprovechó los medios que tiene a su alcance para exhibirse.
La exhibición es una forma de crear la imagen que queramos de nosotros mismos y gritársela al mundo. Y, desgraciadamente, en la sociedad de hoy, quien no tiene al menos un perfil en Internet, no es normal. ¿Cuál es el sentido de una red social? ¿Tener una vida aparte de la real; poseer un yo-social virtual y otro de carne y hueso; escondernos tras una pantalla; aumentar nuestro ego; tener cientos de "amigos" con los cuáles nunca tuvimos un encuentro personal? ¿No estaremos frente a razones muy patéticas? Toda red social es un instrumento para medir la popularidad y aceptación de las personas, no es casualidad que solamente Facebook tenga más de 500 millones de usuarios en todo el mundo.
Vivimos en la era del narciso aislado. Necesitamos de una red social para que nuestro ego se mantenga en forma, pero sin tener contacto real. Cuánto más lejos estemos de las personas y más cerca nos encontremos de nosotros mismos, más felices somos. Postmodernos e individualistas que aman la relatividad y se jactan de su amoralidad, son los más fanáticos de Facebook. Necesitan publicar desde sus idas al baño, hasta las fotos de las relaciones sexuales que practicaron esta misma mañana. Facebook es nuestro ego en su forma más tangible, y por eso lo adoramos. Bienvenidos al nuevo parque de diversiones: Egolandia.
Eugenia Ladra.