miércoles, 10 de noviembre de 2010

Superman ataca

Según Umberto Eco, la sociedad de masas se divide en apocalípticos (crítica marxista) e integrados (visión académica norteamericana de los ‘60). Para los apocalípticos, el término “sociedad de masas” refiere a la homogeneidad. En cambio, los integrados consideran que el mismo término es sinónimo de igualdad y participación. ¿Cómo se sostiene la sociedad de masas? ¿Cuáles son los elementos que unen a ésta sociedad? La cultura de masas, es decir, los productos que todos consumen y los valores que predican los medios de comunicación.
La cultura de masas permite tener a la Gioconda en un almanaque, para colorear, o en la cocina de tu casa junto a la heladera. La imprenta, la fotocopiadora y todos aquellos elementos que permitan la reproducción, funcionan como masificadores del arte, de la cultura. La “cultura alta” ahora es masa. La “cultura baja” nunca dejó de ser masa. Todo es masa. Todos están integrados, hasta los apocalípticos. Hasta Umberto Eco, el que afirmaba que “La cultura de masas es la anticultura” , termina siendo masa.
“Superman no aparcará nunca su coche en una zona prohibida ni organizará nunca una revolución” . Es verdad, Superman es un ciudadano ideal. Pero, ¿para quién? Superman fue un personaje masivo en Estados Unidos, para luego expandirse por el mundo. En serie para adultos y jóvenes; en caricaturas para niños. En cómics, en posters, en películas, en toallas. Superman ataca.
Este superhombre (sin hacer referencia al concepto nietzscheano, sino a la traducción literal del nombre del personaje), tiene comportamientos característicos, y por supuesto, no casuales. Superman se caracteriza por su fuerza y poderes, por su musculatura y su atractivo físico. Nada es imposible para él, todo está a su alcance.
Dentro de la vida del superhéroe, se encuentra Luisa Lane, una mujer enamorada de Superman, pero que al mismo tiempo rechaza a Clark Kent, la identidad que utiliza Superman para moverse entre los humanos. Si Superman y Kent son la misma persona, ¿porqué Lane prefiere al superhéroe? Kent es humano (o al menos representa a uno), y como tal es capaz de cometer errores, de romper algunas reglas, de tener personalidad. Sin embargo, Lane se enamora de Superman porque es un hombre dedicado a la sociedad y no a sí mismo, un héroe que no pierde tiempo filosofando, cuestionando y mucho menos siendo apocalíptico. Superman es el modelo de integración del que habla Eco.
Clark Kent personifica lo que los lectores son, Superman personifica lo que los lectores quieren ser. Y eso es lo que le sirve al sistema. Aunque todavía me pregunto desde una óptica apocalíptica, ¿por qué la comida favorita de Superman no es un cuarto de libra con queso a tan sólo $35 en el McDonald`s más cercano?
Kent, como ya mencioné, es el reflejo social en la historia de Superman. Es un hombre común, que no llama la atención, que obedece a los parámetros sociales más mínimos. Es responsable, y a pesar de tener errores, es un ciudadano ejemplar. Trabaja, es limpio, se viste adecuadamente. Un ejemplo de integrado, al igual que Superman, pero representado como un cable a tierra. La ecuación es simple: nadie puede ser como Superman, todos pueden ser como Kent. Kent es lo más cercano a Superman, por ende, imitando a Kent, nos parecemos más a Superman.
¿Porqué Superman es tan masivo? ¿Es sólo una cuestión económica o tiene realmente un trasfondo ideológico? Que un producto de la cultura de masas sea masivo, ¿implica igualdad?
La cultura de masas está íntimamente relacionada con la sociedad de consumo. Sin consumo no existe la cultura de masas, ya que esta última se basa en la compra por parte de las personas de elementos, tales como: cultura, pensamientos, arte, entre otros. Entonces, según la división que realiza Eco, ¿es la cultura de masas positiva o negativa?
Entre las críticas que realizan los apocalípticos a la cultura de masas, se pueden encontrar discursos relacionados con la homogeneidad. Es decir, si la gran mayoría de las personas ven un programa de televisión, utilizan una prenda de ropa y escuchan la misma música, la heterogeneidad propia de las culturas y nacionalidades queda cubierta por un manto superficial y consumista que no discrimina. Este hecho se encuentra relacionado con la idea que la cultura de masas son un conjunto de gustos impuestos a la sociedad como consecuencia de intereses económicos. Se le dice a la sociedad lo que deben desear, dejando de lado todo gusto y estética personal.
Además, los apocalípticos mencionan el acto de nivelar y en algunos casos banalizar mensajes culturales “altos”. Por ejemplo, ya no sorprende a nadie que un programa de televisión pase de hablar sobre una obra de arte a un chisme de la farándula. Esto lleva a unir las diferentes culturas que nada tienen en común. Este tipo de acontecimientos pueden relacionarse en una mirada superficial con la igualdad de información, pero, desde mi punto de vista, se están confundiendo cosas que no tienen punto de relación, que se encuentran completamente alejadas y en un intento de fusionarlas, cada sector pierde su esencia.
Por otra parte, existen argumentos que defienden la cultura de masas. Según los integrados, la cultura de masas impone igualdad social en el ámbito de las comunicaciones, de la información, del consumo y de la vida pública. Este suceso esta conexo a que en la actualidad todas las personas reciben información gracias a los medios masivos de comunicación; sin embargo, cuando la cultura de masas no existía, la cultura “baja” estaba excluida y no recibía ningún tipo de inserción social. Por lo que se concluye que la cultura de masa unifica a los individuos y pone en jaque diferencias sociales injustificadas.
Continuando con el ejemplo de la Mona Lisa, se podría afirmar que la cultura de masas ha dado la posibilidad que una familia de clase media, pueda tener una copia de la pintura colada en el living de su casa. Sin embargo, me pregunto: si esa pintura no estuviera en el living, ¿significaría un cambio en sus vidas? ¿Realmente aprecian la obra de arte? Si en lugar de esa copia de la Gioconda, hubiera un cuadro paisajístico, ¿sería diferente para la familia?
Por último, los integrados afirman que la homogenización del gusto es muy positiva en ciertos aspectos. Para eliminar diferencias sociales, y dar un sentido de pertenencia a cada región o país es necesario eliminar contrastes económicos y culturales.
Expuestos los diferentes argumentos de las partes encontradas, me pregunto: ¿la cultura de masas trae consigo igualdad? Desde mi punto de vista considero sumamente positivo que todas las personas tengan acceso a la información, a la cultura, a diferentes pensamientos y al arte. Sin embargo, existe una realidad latente que se reduce a la falta de educación. Por más que una persona tenga frente a sus ojos una obra magnífica, sino la sabe apreciar porque no conoce su historia o su autor, la igualdad no va a existir, porque una persona con educación la va a disfrutar mucho más que aquella persona que no tiene conocimiento. Debemos brindar las herramientas, pero también debemos incluir el manual de instrucciones.
Al mismo tiempo, considero que la igualdad no debe ser sinónimo de homogeneidad. Podemos todos tener la misma posibilidades y también tener el mismo poder de elegir, de ser diferentes y estar orgullosos de ello. No podemos someternos a pensar igual que el resto, debemos ser críticos y tener nuestra opinión de los acontecimientos. Si nos dejamos influenciar por los medios, no seremos más que marionetas del sistema, no seremos más que imitadores de Superman.
Los apocalípticos y los integrados son posturas sumamente extremistas, y sobran los matices medios. Para entender los fenómenos de la sociedad es necesaria tal separación, sin embargo, en la vida real, en la práctica y no en la teoría, no podemos ser ni apocalípticos ni integrados. Nos podemos afirmar que un individuo es una botella de agua vacía esperando ser llenada. Los medios nos pueden influenciar, pero no manejan nuestra vida. Tampoco podemos decir que los medios son totalmente inocentes, porque están manejados por alguien, y ese alguien tiene una ideología y también dinero en juego.
Busquemos un equilibrio. Seamos críticos de los medios, los teorizadores y de nuestros pares. Todos tenemos intereses y la cultura de masas no es la excepción.

Eugenia Ladra