miércoles, 23 de septiembre de 2009

martes, 8 de septiembre de 2009


DÍA 1
Despierto. Intento moverme, no puedo. Estoy acostada sobre un piso frío y me duele la espalda. Quiero saber que me impide el movimiento, no puedo. Solo veo un cielo gris y buitres que esperan ansiosos su fresco alimento.

DÍA 2
Despierto. Un dolor punza mi cabeza. No puedo pensar, ni siquiera llorar. Me lastima.

DÍA 3
Despierto. El dolor se agravó. Los buitres vuelan cada vez más cerca. El cielo se oscurece levemente y comienza a hacer frío. Veo una hormiga solitaria detenerse a mi lado.

DÍA 4
Despierto. Veo un charco espeso a mi alrededor de mi propia sangre. Siento un agujero en mi cabeza; siento el frío y también el miedo.

DÍA 5
Despierto. Siento hambre, tengo la vista nublada y los pensamientos confusos. Veo más hormigas. Son rojas y se pierden entre mi sangre. Algunas se ahogan en ella. Pobrecitas, tan pequeñas.

DÍA 6
Despierto. Siento hormigas caminando sobre mi cabeza dolorida. Muchas hormigas. El frío penetra en mi cuerpo y me estremece.

DÍA 7
Despierto. Una hormiga camina a mi lado sosteniendo una pequeña masa. No sé que es; sólo veo que es gris. Gris intenso.

DÍA 8
Despierto. Más hormigas siguen el mismo camino de la primera, con trozos similares de la misma masa. Tengo náuseas. Desprendo un líquido amarillo de mi boca que se mezcla con la sangre coagulada.

DÍA 9
Despierto. Segundo a segundo siento puntadas que atraviesan mi frágil cráneo.

DÍA 10
Despierto. Las hormigas crecieron. Están gordas. Se nutren de la masa gris.

DÍA 11
Despierto. Las hormigas toman trozos cada vez más grandes de la masa gris. Mis sentidos mueren. Ya no veo; no distingo del rojo de las hormigas y del negro del cielo. No oigo; el silencio es tenso y malicioso. Mi boca sedienta tiene gusto a seco. El olor a nada me inunda. Solo el tacto funciona. Deslizo mis dedos por el piso áspero del lugar que no conozco y viví desde siempre.

DÍA 12
Despierto. Las hormigas terminaron la masa gris porque están buscando más alimento. Pobrecitas, tan pequeñas.

DÍA 13
No despierto.

Eugenia Ladra.